El domingo se celebró la festividad de San Antonio Abad, Santantón en Felechosa. Fue una jornada muy emotiva y de encuentro para unos y otros. Santantón fue un santo muy venerado en otras épocas cuando el pueblo vivía siguiendo la forma tradicional. A pesar del cambio de los tiempos, se congregó un número importante de fieles que, siguiendo la costumbre, sacaron al santo en procesión. Al final, ya no hubo subasta de l.lacones como los que antaño se ofrecían para requerir la protección de San Antonio hacia los animales.
Todos recordamos esas escenas aún presentes en la memoria colectiva:
“ Sonaba la campana de l´Armita. Tocaba diferente a la del Pino, a mi me gustaba más aquella; la otra parecía que te asustaba, ésta no, era la de l´Armita. En el cabildro de la capilla y a los pies del santo, varias cestas conteniendo unos paquetes de mediano tamaño envueltos en papel de periódico y de estraza esperaban. El puyaor cogió uno de ellos y abriéndolo a medias, dejó ver parte de la pata delantera del gucho, el l.lacón, y dijo:
- ¡10 pesetas a la una!
- ¡15! – contestó uno levantando la mano.
- ¡15 a las dos!
- ¡18!- gritó otro paisano del fondo.
- ¡18 a las tres! ¡ y que buen provecho le haga ....!
Los perniles fueron subastándose poco a poco.
Algunas mujeres se acercaron y pasaron un pañuelo sobre el manto del santo para a continuación besarlo con gran devoción. Estaba claro que aquel Santantón era un santo muy importante.”
Y en verdad si que era importante pues así nos lo dice la historia: el santo tuvo, en la pequeña capilla de Felechosa, dedicada a San Antonio Abad, “reconocimiento de censos y aniversarios afectos al santuario de San Antonio Abad” (1819) y “Libro de San Antonio” desde 1753 a 1945.
Autor reseña y fotos: Santos Nicolás Aparicio